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Cuando
se habla de cascadas, saltos o chorros de agua, parece
ser o cuando menos me imagino yo, estampas de tierras
lejanas, paraísos estilo hawaiiano o selvas tropicales
de alguna latitud al sur del ecuador. De seguro siempre
sale una gran cascada en las películas de civilizaciones
perdidas con dinosaurios y amazonas de buen ver. Existen
cascadas mundialmente famosas como las Cataratas del
Niágara en Canadá, el Salto del Ángel,
la más alta del mundo en Venezue
la, y las Cascadas
de Agua Azul en Chiapas, la cual es visitada por más
de 600 mil personas al año.
Las
caídas de agua nos atraen y esto tiene sus razones,
claro, además de las estéticas. Invisibles
en el aire hay billones de átomos con carga eléctrica
(iones).Los hay positivos o negativos. Los negativos
actúan sobre nosotros benéficamente, haciéndonos
sentir alegres y bien dispuestos; los positivos debilitan
y desaniman. En los espacios abiertos y especialmente
en la atmósfera de la sierra alta, hay cuatro
iones negativos por cada ion positivo, que es una de
las razones por la cual nos sentimos bien cuando salimos
de día de campo con nuestra familia.
Resulta pues que una de las principales fuentes de
iones negativos en la naturaleza son las cascadas de
agua por que, al caer esta, la pulverización
de las gotas hace que se liberen a la atmósfera
gran cantidad de ellos. Por la misma razón, tras
la lluvia, teniendo un efecto similar sobre nosotros.
En Durango, un estado comúnmente asociado con
el clima seco del semi-desierto, también hace
aire y no precisamente del que sufrimos todas las primaveras.
Nuestro estado por su situación
geográfica,
donde la Sierra Madre cae abruptamente hacia las llanuras
de Sinaloa antes del Océano Pacífico,
tiene un gran número de caídas de agua
de las que podemos estar todos, sin lugar a dudas, orgullosos.
No precisamente las conocemos todas pero pera los fines
de este artículo les enumeraremos algunas, invitándolos
a visitarlas algún día, y la promesa de
mi parte para seguir buscándolas y en otra ocasión
comentarlas con ustedes.
Para algún modo agarrar orilla, iniciemos por
las que están por el balneario La Joya ahí
por el Mezquital. El Salto de los Pigmeos arroy
o arriba
del famoso balneario de La Joya a sólo tres kilómetros
del Mezquital, y no estoy hablando del que está
inmediatamente adjunto al balneario, que también
es bonito sino el que está junto a las ruinas
(por que es todo lo que queda) del célebre sitio
arqueológico de los Pigmeos. El Salto, tiene
un toque de magia difícil de igualar, el hilillo
que cae durante la temporada de secas en la tinaja verde
esmeralda formada a sus pies es casi hipnotizante, y
al nadar en sus aguas de profundidad indefinida, el
sentimiento de estar volando de un lado al otro es estupendo.
La caminata del balneario para llegar ahí tambié
n
se las recomiendo.
Curiosamente el Río Mezquital, al literalmente
partir el macizo en la Sierra Madre Occidental con su
turbulento cauce, no tiene ningún salto mayor
y sólo conozco uno menor como de 20 metros llamado
de la Guacamaya donde unos kayakistas norteamericanos
sufrieron un accidente grave al intentar llegar al Pacífico
por este medio. Río abajo, donde el río
Temuaya se junta al Mezquital, unos cuantos cientos
de metros antes de hacerlo, está una preciosa
cascada de al menos 100 mts. Que cae a un casi lago,
con un cerrito en su centro. El conjunto es muy bonito.
Esta cascada de la cual no sab
emos su nombre, pero menciono
su belleza, la encontramos en avioneta cuando buscábamos
a otros kayakistas norteamericanos que si cruzaron del
Mezquital a Estación Ruiz en Nayarit siguiendo
este peligroso río. Invitamos a algún
aventurero que la visite para traernos unas fotos.
El camino que una vez fue arduo y difícil se
torno fácil, acercando lo remoto e inaccesible
a unas cinco horas de brincos y polvo dejando a El Salto
del Agua Llovida, muy a la mano del visitante ocasional.
Esta cascada con sus cien metros de caída libre,
sus guacamayas y paredes de piedra es una de las más
bonitas de la sierra y está en peligro
de convertirse
en una gloria del pasado al ser visitada por un número
creciente de personas con una idea no muy definida de
lo que es la naturaleza y el respeto que se le debe
tener. Se ha llegado al exceso de estacionar vehículos
4x4 en el borde de su caída para tomarles la
foto. La sierra del Nayar donde esta su cuenca, continuamente
ha sido afectada por la tala irracional y terquedad
de los caciques del hogar. Si no se apuran, para cuando
la visiten van a encontrar nada más los despojos
de lo que fue uno de los lugares más espectaculares
de la sierra.
En
la carretera Durango-Mazatlán, la más
panorámica de México según lo visto,
a un lado del poblado La Ciudad, está Mexiquillo.
Esta cascada tiene ya fama nacional, aún cuando
en últimos años se había deteriorado
un poco, recientemente los ejidatarios dueños
del terreno hicieron unas cabañas por ahí
cerca y remozaron el área un poco. Una vez ahí,
visiten los brincos del Salto Resbaloso que está
al este por el viejo terraplén del ferrocarril,
tampoco se pierdan de ir a las formaciones de piedras
encimadas, pues tienen su encanto.
Antes
de llegar a el Salto, pequeña población
de la sierra donde por cierto nací yo hace ya
algún tiempo, está el entronque de la
próximamente carretera Coyotes-San Miguel de
Cruces donde en el kilómetro 20 tuerce uno a
la izquierda para dirigirse a San José de Ánimás,
el pueblito serrano más colorido de aquellos
rumbos. Ya que en verano, después de unos cuantos
aguaceros de esos que se dan por ahí, un hermoso
manto de flores moradas cubren toda la mesa donde se
sitúa. Delante de este, como a unos 4 kilómetros
a lo más, está el Chorro de Caliche o
Chorro de Agua Verde pues le he oído los dos
nombres. Esta caída tiene unos ochenta metros
que caen a unas tres piscinas grandes de agua azul conectadas
entre sí por unos saltitos menores pero muy atractivos.
Nadar
ahí es como sacarle los refrescos a tu hielera
y meterte en ella. ¡¡Muy refrescante!!.
Siguiendo la carretera hacía San Miguel, continuas
a otro pueblo pintoresco llamado Miravalles. Es aquí
donde inicia la quebrada del Piaxtla, sus tres saltos
menores
de unos 20 metros y los dos grandes saltos del
Piaxtla, uno de 70 metros y el otro de 110 metros con
la posibilidad de uno más grande entre este punto
y la ranchería de El Pilar, convierte a ésta
en un excelente escenario para viajes de "canyioning"
o descenso de barrancas que está ahora de moda
dentro de la categoría de deportes extremos.
Para visitarlas el esfuerzo se vuelve de considerable
a exagerado pero bien vale la pena, no lo vayan a hacer
sin guía.
Antes de llegar a San Miguel por esta carretera disfrazado
por uno de los peores caminos de la tierra, esta Vencedores
que es donde se desvía uno al camino, ya un poco
mejor, por donde bajas a la quebrada de Bacís.
A unos cuantos kilómetros del entronque está
un granja trutícula o donde crían truchas
arcoiris que de seguro son las mejores en todo México.
Tuvimos
la oportunidad de probarlas al estar visitando el lugar,
el encargado nos regaló una cubeta de plástico
de esas de 19 litros llena de truchas, misma que con
gula nos comimos durante la cena y desayuno del día
siguiente. Riquísimás. Muy cerca de la
granja están dos cascadas enfrente una de la
otra como de unos 60 metros, las dos que según
me dicen se llama una Del Madroño y otra del
Tecolote en conjunto están suaves ya que una
tiene la caída como de pelos de Ángel.
Si algún día andan por esos rumbos no
dejen de visitarlas.
No
estaba seguro de incluir a la cascada que quizás
fue la más hermosa de Durango y me estoy refiriendo
a El Saltito por la carretera Durango-México.
Este lugar fue un verdadero paraíso donde a varios
nos toco ir en nuestra juventud y nadar en las aguas
cristalinas de su hermosa charca rodeada por grandes
sabinos. Era un paseo tradicional de los duranguenses.
Fue el teatro donde se filmaron muchas películas,
como "Un Dorado de Pancho Villa", los "Cañones
de San Sebastián", "Jory" y otras
más.
La destrucción de este lugar por los grandes
capitales, a los cuales no les importa cambiar los usos
y costumbres de toda una gente, definitivamente es una
mancha en la historia de nuestra ciudad. Lo menciono
nada más para meditar lo importante que es estar
atentos como ciudadanos a los cambios que puede sufrir
una ciudad y un pueblo, en aras de un desarrollo un
tanto incierto y de cómo se puede destruir a
la naturaleza sin manera de reparar el daño por
un mal entendido de lo que es el progreso. Proteger
la belleza natural de nuestros parajes y sus recursos,
es una tarea que le debemos a nuestra descendencia,
no habrá que fallarles.
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